P.S.I. Pacto Social Inteligente

Mayo 2011

Bajo el lema “democracia real ya”, las multitudes españolas protagonistas de la protesta 15 M estuvieron abocadas -a través de asambleas abiertas- a la definición de sus exigencias, redactadas en un documento de 8 puntos considerados claves.
En casi todos ellos pueden verse propuestas interesantes y de relativa audacia intelectual que significarían mejoras ciertas (si bien modestas), en contradictoria mezcla con otras propuestas colectivistas francamente regresivas, que sin duda empeorarían la situación de desempleo y falta de horizontes que da origen a esta pueblada.
Como es natural en estos casos, la insatisfacción por el statu quo se expresa de manera confusa, a veces con ignorancia teñida de (justificado) resentimiento, pero siempre empapada en deseos de fuerte cambio que, en esencia, sólo pueden ser satisfechos con metodología liberal-libertaria. Con menos violencias impuestas y más libertades civiles.

Considerando el hecho argentino de encontrarnos en un proceso electoral nos pareció inspirador, a modo de reflexión, tomar esos mismos 8 puntos rescatando lo positivo, más el aporte de ideas como las mencionadas, de las que circulan profusamente hoy por las redes sociales del ibérico 15 M.
Podríamos llamarlo nuestro Pacto Social Inteligente, si se quiere. O considerarlo un vistazo a la vanguardia, a la línea de fuego de los que hoy levantan su puño derecho contra la opresión de un funcionariado peligroso, incapaz y de manos sucias.

1. Eliminación de los privilegios de la clase política.
Supresión de sus privilegios en el pago de impuestos, categorización de aportes y monto de jubilaciones.
Equiparación de sus salarios con la media nacional, más los viáticos indispensables para el cumplimiento de sus funciones.
Eliminación de sus inmunidades judiciales e imprescriptibilidad de los delitos de corrupción.
Publicación y control público permanente de sus patrimonios.
Reducción de los cargos de libre asignación y del uso de partidas discrecionales.
Control de ausentismo en cargos electos con rápida aplicación de sanciones específicas.

2. Contra el desempleo.
Eliminar toda traba a la contratación, para que los desempleados encuentren empleo, en lugar de depender de planes sociales. Desregular el mercado laboral para viabilizar el teletrabajo, el microemprendimiento, el cooperativismo, la contratación de horas o días sueltos, altas, bajas o reducciones de jornada, todo libremente negociado entre las partes.
No interferir, incentivar ni desincentivar el mercado laboral mediante medidas anti empresarias con el dinero de todos los ciudadanos.
Volver a las cuentas de capitalización voluntarias (esta vez sin las ruinosas imposiciones estatales que las destruyeron) permitiendo la decisión individual sobre la edad jubilatoria.

3. Derecho a la vivienda.
Respeto estricto al derecho de propiedad en todas sus dimensiones, desde el propio cuerpo y la vida de las personas hasta su patrimonio bienhabido. Reducción o eliminación de todos los impuestos y pseudo leyes que lo vulneran, encareciendo el acceso a la vivienda.
Reducción o eliminación de los costos laborales para que los empleados dispongan de una renta más elevada y puedan costear alquileres o hipotecas.
Profunda reforma del sistema bancario, que genere alta competencia real en libertad inyectando más fondos prestables en el mercado.

4. Servicios públicos de calidad.
Suprimir aquellos servicios que podría prestar directamente la sociedad civil organizada en cooperativas y entidades sin fines de lucro.
Drástica reducción de gastos inútiles con control independiente de los presupuestos y drástica reducción del peso, volumen y costo de las administraciones de gobierno en sus 3 niveles.
Universalización del acceso a la medicina y seguros médicos privados, encarando la transición con la mayor parte del actual presupuesto de salud pública, convertida en cheques de libre canje entregados a quienes necesiten esta atención.
Universalización del acceso a la educación privada mediante el mismo sistema, promotor de competencia y excelencia para todos.
Evitar la estatización de la investigación científica, desgravando y desregulando la importación e inversión privada para ese destino, de universidades, particulares y empresas.
Liberar el mercado del transporte de personas o mercaderías y bajar sus costos impositivos, propiciando la competencia y la aparición de nuevos actores, sin restricciones públicas (ni de mafias privadas) discriminantes.

5. Control de las entidades bancarias.
Liberalización del sector acabando por ley con la discrecionalidad del Banco Central en el uso indebido de reservas o emisión de moneda y deuda carentes de respaldo.
El papel del Estado no es hacer de banquero, ni rescatar empresas, inversores ni bancos irresponsables con nuestro dinero.
Libre inversión y flujos de capital sin discriminación reglamentaria ni impositiva, hacia y desde cualquier lugar del mundo incluidos los paraísos fiscales, que por cierto denotan la existencia opresora de infiernos fiscales.
Firme tendencia a la separación de la economía del Estado, completando el círculo iniciado con la separación (igual de traumática) de la Iglesia del Estado.

6. Fiscalidad.
Proporcionalidad fiscal para no desincentivar la creación de riqueza y para no dejar a la sociedad civil sin los recursos necesarios para una máxima fluidez económica.
Eliminación de impuestos ideológicos, como los sucesorios y contra el patrimonio.
Drástica reducción de los restantes impuestos para desincentivar la fuga de capitales y la evasión. Y para incentivar la llegada de capitales, tecnologías y emprendedores en fuga, provenientes de sitios más fiscalistas.
Tope constitucional o férreamente legal a la presión impositiva, globalmente considerada para cada sujeto imponible.

7. Libertades ciudadanas y democracia participativa.
No al control de Internet. Protección a la libertad de información y al periodismo de investigación.
Utilizar las últimas tecnologías de comunicaciones para fomentar la participación del individuo en decisiones que puedan afectarlo, en una tendencia creciente a evitar la adopción de decisiones colectivas.
Modificación de las leyes electorales apuntando a un sistema auténticamente representativo, no discriminatorio y proporcional, donde la abstención, el voto en blanco y el voto nulo también tengan representación legislativa.
Garantizar la independencia del Poder Judicial, evitando todo nombramiento, influencia o interferencia por parte del Poder Ejecutivo.
Los partidos deben ser libres de organizarse internamente como deseen, por más que nos repugne la tiranía interna. Lo importante es que el sistema electoral general sea absolutamente libre, voluntario y democrático.

8. Reducción del gasto militar.
En este último punto, no podemos compararnos con España y su circunstancia.
La tendencia debe ser siempre hacia un mayor profesionalismo de alta retribución, priorizando la tecnología y la especialización más avanzada e innovadora por sobre el número físico de tropas.
Debe darse espacio a un futuro de inversión integrada con empresas nacionales o extranjeras líderes en ingeniería de armas, comunicación y robótica y a la eventual exportación de servicios argentinos de seguridad especializada.
El objetivo final es una protección ciudadana de amplia cobertura, totalmente privada, de altísima eficiencia y bajo costo individual para los contribuyentes.