Tendencia

Junio 2010

Un político argentino contemporáneo ya fallecido, uno de los muy pocos que unió en su persona las virtudes de sensibilidad social, honestidad e inteligencia superior, y que por supuesto nunca gozó de apoyo electoral suficiente, es autor de una notable enseñanza conocida como “Postulado de la Tendencia”. La idea subyacente es que aún partiendo de una situación social enferma (como la actual, donde ya no podemos llamar sino decadencia a una “emergencia” que lleva cien años), no es necesario alcanzar de golpe formas puras de economía de mercado antimonopólicas; no violentas, sino que basta ponerse en movimiento en dicho sentido para lograr resultados inmediatos y positivos. Lo que cuenta es el sentido del movimiento porque la perfección de lo ideal, en política, no existe.

Bien. Todos conocemos el poder de las expectativas como generadoras de autoprofecías -de opresión y caída- cumplidas. Y del pesimismo o el cinismo nacional como lubricadores de nuestro sufragio cabizbajo, como reses en el matadero socialista.

Lo cual nos lleva a suponer que, mediando un mayor conocimiento popular del sentido de la Historia, enterándose de cuáles son las ideas que marchan en la línea de vanguardia de la evolución humana, del enorme poder libertario que nos acerca la informática, de las ventajas de apostar a una economía del conocimiento globalizada y de alta tecnología… sería dable esperar un cambio de expectativas.

Si las mayorías supiesen hacia dónde va el mundo en realidad, el sentido del movimiento se vería acompañado de la creencia en un futuro mejor, apalancando así nuestro escape de la trampera.
Es hora de recordarlo: si los Estados con sus costosísimas imposiciones al pueblo emprendedor, si los funcionarios con sus costosísimas conveniencias corruptas, si la estupidez y la ceguera -abonadas por la ignorancia- no hubiesen entorpecido el florecimiento de la cooperación y de la iniciativa voluntarias, ninguno de los principales problemas que hoy agobian al planeta existiría.

La energía no sería un problema, ni deberíamos preocuparnos de ahorrarla. Por el contrario, su costo sería muy bajo y su obtención abundante, sin contaminación ni desastre climático. La fusión, o tal vez el control del poder de la antimateria ya se hubiesen producido, además de masivos aprovechamientos eólicos, geotérmicos, mareológicos y solares, incluso desde el espacio.

El hidrógeno (energía limpia, el elemento más abundante del universo) habría reemplazado ya a los combustibles fósiles y el agua potable, otro drama actual, sería obtenida sin límites mediante el tratamiento del agua de mar, merced a ese mismo sobrante energético.
Beneficios como el riego y la forestación en gran escala, la proliferación de eco emprendimientos y comunidades ultramodernas en sitios hoy inhabitables, serían cosa habitual.
La biotecnología y la ingeniería genética hace tiempo hubieran obtenido resultados asombrosos en la multiplicación de “panes y peces” liberando a todos los pueblos del flagelo del hambre y del agobio de muchas enfermedades evitables.

Sin motivos de discordia por energía, alimentos, espacio vital o agua, las distintas sociedades hubiesen tendido a interconectarse cooperando entre sí mediante el libre intercambio de valores, conocimientos, ventajas, servicios y personas.
El comercio competitivo, destructor de monopolios y promotor primario de fortuna, hubiese distribuido bienes, inversiones y empleos en su expansión. Los niveles de vida serían hoy mucho más altos y esta creciente sociedad de propietarios nos hubiese asegurado una mayor paz, ya que las personas estarían más interesadas en proteger el orden y sus respectivos derechos de propiedad que en depredar los del vecino para sobrevivir.

En un contexto semejante, el multiculturalismo interracial hubiera avanzado con ventaja para todos, las barreras aduaneras hubieran tendido a desaparecer más rápido y los Estados coactivos hubieran ido perdiendo sus excusas para frenarnos debiendo sus integrantes, finalmente, pasar a trabajar en algo productivo como todos los demás.

¿Quién dijo que la escasez, el temor y los sufrimientos son el estado natural del ser humano? Sólo a un retrógrado estatista (discriminador y parásito) se le pudo ocurrir esto, en su beneficio.
El estado natural de la humanidad es la riqueza, el bienestar y la cultura general, el ocio creativo, la espiritualidad sin impedimentos, la nutrición abundante, la absoluta libertad de elección individual y la expansión de las fronteras de nuestra ciencia y nuestra raza más allá de la Tierra y de los prejuicios.

El enemigo de los pobres del mundo (y ahora de la supervivencia del planeta mismo) ha sido siempre el Estado opresor y ladrón con sus efectos esterilizantes sobre la iniciativa privada.
Y los amigos de esos millones de desheredados serán siempre la libertad y el respeto por lo ajeno, promotores de la inventiva y el progreso.

Entonces es la educación, otra vez y como siempre, la instancia final donde todo debe resolverse. Desde la capacitación laboral adecuada, hasta el aporte de información cierta, accesible a todos desde la escuela, sobre las tendencias de largo plazo (motivadoras, porque eso es elevar enseñando) en el apasionante tema de la evolución de nuestros ordenamientos sociales.

Se trata de una empresa de largo aliento pero un atajo para el mientras tanto podría intentarse a través de una mega campaña publicitaria, masiva y prolongada, de gran creatividad y perspicacia, a cargo de los mejores profesionales.
Mostrando en forma palmaria y con numerosos ejemplos el brutal engaño del dirigismo populista. La horrible realidad de sus efectos. Lo monstruoso del genocidio nacional en proceso.
Y mostrando de manera edificante las muchas ventajas y posibilidades de bienestar que una sociedad abierta brindaría a todas las familias argentinas.